La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Comer como Gatsby, beber como Gatsby

Nota: este restaurante es ahora una plaza de comidas, N.N. Food Hall.

 

N.N.

Zona G

Calle 71 # 5-56

Comida internacional

La sazón: 5
La atención: 3,7
La ambientación: 4,3

La relación costo/beneficio: 3,3

Precio aproximado por persona: para alcohólicos como nosotros, 100mil; para gente zanahoria, 60mil.

 

Este restaurante recrea la época de la prohibición de alcohol en los Estados Unidos de 1920-30. "Recrear" le queda chiquito: es todo un performance.
 

Llego preocupada por no encontrar ninguna puerta y creo que tengo mal la dirección: sólo hay una tienda hipster de diseño, llamada Miss ElaNNia (¿ven el guiño?). En la tienda hay pequeños indicios de que venden alcohol, tipo mensajes secretos: un teléfono con la marca de Tanqueray, una bicicleta de Hendricks. Mientras curioseamos la tienda, un señor detrás de un counter rosado de cuero nos pregunta: “¿tienen reserva?”
 

El anfitrión nos guía hasta la parte trasera de la tiendita, por una puerta secreta que da a la cocina: blanca, limpia y simple. Luego subimos unas escaleras, y las puertas de otra puerta escondida se abren para revelar un decorado sacado directamente de The Great Gatsby (la película, porque las viejecitas ya no leemos). Los techos son bajos y las luces tenues, solo se oye el jazz de fondo y las voces de los meseros (de traje) que nos saludan con amabilidad. Las paredes y los sofás están cubiertos de terciopelo negro y noto que hay una paleta de color muy establecida: negro, blanco y dorado, los colores de la opulencia. 
 

En N.N.  todas las cosas tienden a estar en clave, uno no puede sino sentirse como un masón-illuminati. Las puertas y ventanas tienen el símbolo oficial del restaurante (¿sí vieron?, son dos enes), y como todo es top-secret el restaurante ni siquiera tiene página web.  No me alcanza la dicha de conocer un lugar tan bien pensado. 

 

Empezamos bien: menú de cuero con una tipografía preciosa y dibujitos muy art-nouveau. P pide un Cosmopolitan (25.000), bastante pequeño y dulce y yo un Tea Ten (25.000), enorme y bien alcoholizado. Los meseros traen panes recién salidos del horno (ñami) que nos vienen de maravilla porque nuestros invitados no llegan.  Después de un rato pido un Chile margarita (25.000), que me parece en exceso picante. Seguiré repitiendo que estoy a favor del agua gratis: acá preguntan si uno desea agua y luego la cobran.

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Cuando A, N, y C llegan, pido una Crema de alcachofa (9.000) que viene en taza de capuchino y con una espuma hasta el techo (tomé la foto después, lo siento): deliciosa.

 

De fuerte A, P y yo pedimos Beef Wellington (54.000): es la primera vez que lo veo en un restaurante de Bogotá. Y está increíble. Increíble. El hojaldre es fino y crujiente, la carne es suave y jugosa y el pâté le da un toquecito fino. N pide el Rack de cerdo (55.000) con una carne muy tierna, ni siquiera necesita cuchillo, y una salsa de tamarindo que no es muy dulce y corta el sabor de la grasa. C pide Orzo con frutos de mar (45.000): es generoso y sabe bien, pero no es el mejor plato de la mesa (si pueden pidan otra cosa).

 

Cuando voy a salir a fumar con A, una mesera nos dice que hay zona de fumadores (¡todo está tan calculado!; apostaría a que si no hubiera una ley, dejarían fumar adentro y regalarían filtros de cigarrillo).

 

 

Hay un piano de cola cerca a la entrada y cerca de las 9 p.m. un músico se sienta a tocarlo. El tipo es excelente, pero la música (Radiohead, Queen, etc.) se desfasa del concepto del restaurante. Para colmo de males, a las once de la noche empieza a sonar música electrónica de rumba que acaba por completo con el ambiente de época. Los meseros, aunque muy amables, son un despiste y tenemos que llamarles la atención (se les olvidan platos y traen los tragos que no son). 

 

Es triste, pero ya todos sabemos que, si se pasa mucho tiempo en lugares de fantasía (como en Disney), la magia se acaba.
 

 

Calificaciones de los otros comensales
A: 4,6
N: 4,4
C: 4,8
P: 4,6

 

Tips viejecitos

  • Váyanse disfrazados, la experiencia cobra más sentido.

  • Los platos son grandes, no pidan acompañamientos si no son tan garosos.

  • Hagan reserva.

 

 

 

 

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