La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Qué oso

Black Bear

Zona Rosa

Calle 89 # 11A - 18

Comida americana  
 

La sazón: 4,1

La atención: 3,7

La ambientación: 3,9

La relación costo/beneficio: 3,8
 

Precio promedio por persona: 50 - 60 mil
 

 

En abril, este restaurante arrasó con los premios La Barra, llevándose a casa el tercer puesto a Mejor restaurante de Colombia y a Mejor restaurante-bar, entre otros, a pesar de llevar apenas un año abierto. Por supuesto, esto le causó mucha curiosidad a su viejecita y no se aguantó más las ganas de ir.
 

Black Bear está ubicado en el corazón de aquella esquinita de moda enmarcada por el Hotel EK, donde se encuentran algunos distinguidos restaurantes (de los que tendré reseña pronto). Desde fuera —esto, tal vez, porque está hecho de vidrio— puede verse lo hermoso que es: una mezcla entre elegancia y espontaneidad. El sitio está dividido en tres zonas: una refinada barra de mármol en forma de medialuna; unas mesas y cómodos sofás frente a la cocina abierta, y un amplia e iluminada terraza interna.

 

Cuando entramos, mis comensales y yo nos molestamos con la actitud de los meseros. Veníamos con una bebé en coche y los señores fueron descorteses al momento de ubicarnos, preguntando varias veces si realmente teníamos una reserva. Sin embargo, luego del incidente empezaron a ser muy amables y nos ayudaron muy bien con la escogencia de nuestros platos. Con el tiempo, nuestro mesero se comportó cada vez mejor e incluso terminamos compartiendo historias y chistes.

 

C y yo empezamos, como es habitual, con unos coctelitos. El mío fue el Black Berry Bomb (21.800) que tenía un hermoso color, pero estaba agrio y un poco insípido, y C pidió el Hot Gulupa (21.800), refrescante y no muy ácido. En mi opinión, ¡qué tragos tan chiquititos!

 

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Decidimos, por sugerencia de nuestro mesero, compartir unos cuanto platos. Iniciamos con el Raw Bar (Barra de alimentos crudos); me asombró los frescos que estaban los Langostinos y scallops marinados (28.800) de contextura firme, deleitosa, y lo bien que le acompañaban las papitas criollas y los innovadores crocantes de tinta de calamar, tostaditos y ahumados. El Pescado fresco (21.800) era cítrico, agradable, ligero, y tenía ¡EL ADEREZO DE TOMATES ASADOS MÁS FABULOSO DE TODO EL MUNDO! 

 

Seguimos con unos platos pequeños: la Salchicha parrillada (18.800) de gran sazón, carnudita, texturada, acompañada por un spätzle masudo y grasoso. Los Takoyakis (24.800) —buñuelitos de pulpo y anguila BBQ ahumada— no eran lo que esperabamos: su masa no es crocante sino gruesa, esponjosa, y tienen un sabor muy invasivo. En cambio, amé el Pulpo rostizado al horno (26.800) que tenía un delicioso dejo a parrilla y su carne era muy suave (tan diferente al caucho que generalmente ofrecen en tantos lugares) y, además, la salsa de romesco le daba un toque picante y robusto, increíble.

 

 

De fuertes, compartimos el Pesto Beef (32.800) que estaba excelente, jugoso y condimentado —pero yo hubiera pedido el término 1/2 en vez de 3/4—. El Minute Steak (32.800) estaba súper tierno y suave, y el aderezo apenas dejaba un rastro del balsámico, sin opacar la exquisita carne; las papas chips nativas estaban muy saladas, pero sabrosas. De acompañamientos pedimos unas crocantes y compactas Papas salteadas (9.800), aunque la tocineta ahumada no me convenció, estaba tostadísima y grasosa; también, unos Espárragos parrillados (9.800) blanditos, combinados con delicadas tajaditas de parmesano y el particular sabor del aceite de trufas.

 

 

El Filete de pescado fresco (42.800) lo sentimos muy seco y el arenoso puré de frijol blanco no ayudaba. El Arroz con camarones (30.800) es sueltico y con un gusto muy herbal, la porción de camarones —magníficamente cocinados— es generosísima, además, la espuma de tomate y chipotle tiene una acidez muy balanceada y una textura casi efervescente: recomendado.

 

 

El día que fui a Black Bear, el incidente me nubló mucho (más) la visión. Pero ahora, al mirar el panorama general sin ningún tipo de exasperación, creo que es un magnífico restaurante, con comida fresca y preparaciones exquisitas. En cuanto al ambiente, sentí que algo faltaba; el sitio era ameno, pero muy ruidoso y, con tanta gente, nos sentíamos algo apretujados. Igualmente, creo que es probable la experiencia nocturna cambie por completo y este sea más un lugar para visitar en la cena. Dejaré la noche de cocteles para otra ocasión.

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4,5

T: 4,2

R: 3,7

 

Tips viejecitos

  • Dicen las buenas lenguas que los maestros cocteleros de Black Bear son unos genios y pueden pedirles que se inventen un coctel para ustedes. 

  • OBLIGATORIO RESERVAR, sin excusas.

 

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