La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Destronar al césar

Bruto

Quinta Camacho

Cra. 10 # 70-50

Comida española, bar
 

La sazón: 4,8

La atención: 3,5 

La ambientación: 5

La relación costo/beneficio: 3,9
 

Precio promedio por persona: 40 - 55 mil.
 

Si me pusieran a escoger la casona más linda de la zona, señalaría a Bruto: incluso desde lejos irradia estilo. Este restaurante le da un nuevo aire a todo aquello que, de otra manera, se vería anticuado: la madera, el papel tapiz de flores, las copas en el techo. Y los colores –verde, azul, café y rojo intensos– le dan un toque informal y vintage.

 

Proméntame que si un día van, visitan el baño. Yo, una persona obsesionada por los toilettes, encontré mi favorito: pulcro, blanco, básico y lujoso (¡tiene dos sillones adentro!). Cuando entré, me quedé admirando el baño como quince minutos: afortunadamente, a C le fueron llevando un pan recién hecho con una salsa de tomates casera ¡deliciosa!

 

El sitio es bastante amplio y nosotras entramos relajadas, sin reserva, un sábado por la tarde (creo que en las noches sí se llena). La idea del lugar es rotar platos medianos, llamados Raciones, entre los convidados. Aunque hay platos fuertes también, para los tacaños y envidiosos.

Lee también Sir Frank: Perro que ladra...

 

Como nosotras no somos ninguna de esas dos cosas, decidimos compartir. El mesero recomendó ordenar primero dos platos y, si no quedábamos satisfechas, pedir más. Comenzamos con unos Camarones Orly (18.000) con un empanizado muy grueso y agradable, adoré la mayonesa picante y venía una generosa porción; y con un Salteado de setas, espárragos y huevo (20.000) en el que se adivinaba un delicado sabor ahumado y tenía unos de los mejores espárragos que he probado (generalmente, me parecen muy fibrosos). La yema estaba en su punto pero, lamentablemente, sentí la clara del huevo un poco cruda (y por poco me refiero a que era transparente y babosa), lo cual es un fallo terrible. 
 

De tomar, C pidió una copa de vino (debe costar unos 20.000) y yo un Moscow Mule (15.000), que es vodka, limón y cerveza de jengibre – recomendada, parece una gaseosa para adultos, aún cuando le sobraba hielo y no trago, que es como debería ser.
 

Seguíamos con hambre (mijitos, ¡eran las 4pm y no habíamos almorzado!), así que pedimos un Tiradito de tilapia (18.000) y una –ojo al chiste, que parece mío– Morcilla de Madrid (Cundinamarca) (16.000). El primero tenía unos fritos de arracacha; una salsa muy cremosa y un poquito de guacamole, que nunca falla: y la tilapia fresca y finamente cortada: todo combinaba perfecto, pero considero que le faltó un poquito de ácido. La cubierta de la morcilla era crocante y el centro blando, ¡muy rica! El puré de papa rota que la acompañaba era seco e insípido, como si fuera más decoración que comida.

 

La atención no me sorprendió, pero tampoco me decepcionó, así que no entraré en detalles. Los meseros no están muy atentos y toca llamarlos; pero el lugar es tan informal, que no espero otra cosa.

 

En definitiva Bruto, con una propuesta informal, va poco a poco derrotando la onda tradicional y elitista que sufren los restaurantes bogotanos desde que tengo memoria (¡imagínense!). Despidámonos de aquellos césares que dictaban reglas conservadoras, ahora obsoletas, y saludemos a Bruto.

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4,5

    

Tips viejecitos  

  • Dejen en la casa al Joey de su parche, ese que no comparte ni una papa frita

  • Hay carta de cocteles y no son los típicos (oscilan entre los 15 y 20mil pesos

    • Mi querida comensal recomienda la Penicilina (19.000)

 

De postre, les regalo unas fotos del baño, para que se antojen

 

 

Please reload