La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Collage culinario

Nota: este restaurante cerró sus puertas en agosto de 2016.

 

Mil 9 

Usaquén 

Cra. 6 # 119 B - 57

Cocina de autor
 

La sazón: 4,2

La atención: 3,8

La ambientación: 4,2

La relación costo/beneficio: 3,8
 

Precio promedio por persona: 50 mil
 

Mil 9 es una llamativa casa azul, ubicada en una esquinita tranquila y agradable, alejada del agitado centro de Usaquén en donde parquear —y, a veces, incluso caminar— es tan difícil. El salón principal tiene pinta de bodega: un techo decorado con hojas, bombillos flotantes y jaulitas de colores, la cocina y unas seis u ocho mesas. Se siente íntimo y cálido. Además de este recinto, hay también una barra y un lounge para tomarse unos tragos.
 


De cortesía nos ofrecieron una cucharita con un trozo de melón, nueces y flores que, aunque era un aperitivo muy original, no me sedujo. Luego trajeron un pan acompañado de mantequilla hecha en casa —si no estoy mal, de pimentón ahumado— que estaba deliciosa; ojalá en el futuro consigan un mejor pan para que esta preparación pueda brillar aún más.
 

C y yo empezamos por compartir una botella de chardonnay Undurraga (75.000) y unas Carimañolas de cangrejo (19.000) de corteza delgada y crocante, con un sabor a cangrejo consistente pero sin ser denso; asimismo, la mayonesa, el aguacate y la cebolla le aportaban frescura al plato. Una entrada extraordinaria.

 

De fuerte, C escogió el Papardelle con cordero y espinaca (33.000). El aspecto no era provocativo y nos confundió no poder diferenciar entre la pasta verde y las espinacas; pero eso sí, estaba sabrosísimo. El cordero usualmente es un poco duro, pero en Mil 9 tomaron la sabia decisión de utilizar la técnica de braseado: la carne era tan suave y ligera que se podía deshacer con el tenedor. La espinaca y la menta brindaban un aroma herbal y la pasta, de poco sabor y textura tersa, acompañaba bien y se sentía muy fresca.

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Yo elegí la Nuca de cerdo glaseada (37.000) con chutney de piña y chile, puré de papa criolla, compota de manzana y espárragos salteados. Había un juego de texturas y sabores: cada ingrediente podía sentirse, ninguno opacaba a otro. La carne de cerdo era espectacular: caramelizada, jugosa y tierna. Sólo me molestaron los espárragos, estaban duros y fibrosos: muy crudos para mi gusto.

 

 

Para terminar, pedimos un Ganache de chocolate blanco (12.000) con pimienta dulce, coulis (salsa espesa) de frutos rojos, espuma de yogur, sorbete de guayaba y crocantes. Es un postre bien líquido (no lo pida si quiere algo esponjosito) pero muy divertido; pueden diferenciarse los ingredientes y todos combinan de manera magnífica. Más que un postre, me pareció un buen plato para limpiar el paladar. 

 

 

 

Lastimosamente, el lugar está muy corto de personal (hay un mesero, un bartender y una gerente que hace las veces de mesera) y, aunque sean muy amables, la eficiencia del restaurante y el confort de los comensales se ven perjudicados. Al chico se le olvidaba traer las bebidas o debíamos recordarle cuáles eran nuestros platos, y no porque fuera un vago (de hecho, nunca lo vi quieto) si no porque es realmente mucho trabajo para tan pocas personas. También opino que los precios están asaz elevados, teniendo en cuenta que las porciones son pequeñas. 

 

Por ahora, las cosas pintan bien para este nuevo restaurante. Mil 9 tiene comida innovadora que ensambla diversos ingredientes, aromas, sabores, sensaciones y texturas para dar lugar a minuciosos y agradables collages. Si bien hay que realizar algunos ajustes, creo que empezó con el pie derecho y promete muchísimo en los años por venir. 

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4,6

    

Tips viejecitos

  • ¡Hay platos vegetarianos! No podría decirles mucho sobre ellos, pero sé que existen.

  • El sitio es pequeño y se está dando a conocer, mejor reserven.

 

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