La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

El hito de la "slow food"

Suna

Zona G y Centro Internacional

Calle 72 # 5 – 09 / Carrera 13 # 29 - 31

Comida saludable, vegetariana
 

La sazón: 4

La atención: 4,2

La ambientación: 4

La relación costo/beneficio: 4,1
 

Precio promedio por persona:  25 mil
 

A medida que pasa el tiempo, cada vez más amigas mías se vuelven verdes, yoguis y saludables: a ellas también hay que darles el gustico de vez en cuando (sobretodo si cumplen años). Así fue que terminé “investigando” y me topé con Suna, un restaurante-mercado que cumplía con todos los requerimientos de mis estimadas.
 

Reservé para tres y, al llegar, nos acomodaron en una mesa chiquitita (que máximo es para dos personas) frente al mercadito que es local, orgánico y sostenible. Como no estábamos tan cómodas, el mesero nos acmodó en una acogedora mesa de afuera, donde hay calentador y sillas cómodas.

 

A pidió una Limonada de yerbabuena (4.200), muy refrescante y agradable; L, una Limonada de coco (5.200) ¡la mejor! Ya les había contado que el coco no es mi favorito, pero la cremosidad y dulzor de esta preparación fue irresistible. En Suna no hay ni rastro de alcohol, así que yo  –por ser una alcohólica crónica–perdí en la competencia de juguitos con mi Soda de uva (6.900), una bebida tan natural que no era soda; aún así, estaba deliciosa y me calmó la sed. 

 

De cortesía trajeron un pan fresquitico con lo que supongo era yogur: gran aderezo, así estuviera sumamente líquido. Mientras examinábamos la carta, pedimos unos Champiñones tres quesos (14.900): una entrada espléndida de hongos carnosos con una delicada salsa de queso (esta, también, muy aguada) y un pan tostadito de ajo para acompañarlos. Fue perfecta para abrir el apetito.

 

 

Mis amigas podrán haber cambiado sus hábitos pero yo sigo siendo una golosa empedernida, así que no vacilé en pedir una fantástica sopa de tomate con aguacate y suero costeño (9.900). Se sentían los pedacitos de tomate, tenía mucho cuerpo, aroma y un dejo ahumadito.

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Al poco tiempo, llegaron a la mesa nuestros fuertes. L ganó de nuevo con su Hamburguesa vegetariana en pan campesino (18.800). Esta es básicamente una torta de quinoa con cebollitas caramelizadas, pero sentí que todos los sabores y texturas se acoplaban. Lástima que las salsas eran muy líquidas (¿cuántas veces lo he repetido?) porque en serio tenían muchísima sazón. A mí me parece un pecado mortal que vengan solo tres casquitos de papa (que, por lo demás, estaban crocanticos, deliciosos) pero, evidentemente, en un restaurante saludable no van a promover la glotonería.

 

eligió las Berenjenas en movimiento (22.900). La rúgula, el zucchini, la base de tomate y el pan estaban fresquísimos y juntos sabían sumamente bien. Sin embargo, las berenjenas estaban un tris amargas y duras: sé que esto pasa con frecuencia y no a todos les molesta pero, en lo personal, las berenjenas tienen que estar dulces y suaves para que me de gusto comerlas.

 

Yo pedí el Combo ½ ensalada, ½ sándwich (19.900). Como no me dejaron escoger los corazones de alcachofa (aunque la carta no lo explicitaba) me decidí por la Ensalada griega y el sándwich de pollo criollo al pesto. El problema fue que le pregunté al mesero sobre una duda que tenía acerca del sándwich de pollo, manzana y queso, así que probablemente se confundió y me trajo ese. Debo aceptar que el pollo estaba exquisito, pero la presentación del plato es ramplona y no tolero las frutas en los platos fuertes (ya saben, jamás me inviten a una pizza hawaiana). Respecto a la ensalada griega, parece que hubieran querido contrarrestar el fuerte sabor del queso de cabra destacando la cebolla y las aceitunas, pero esto la tornó muy ácida. Definitivamente es un plato saturado, aunque sé que a algunos de ustedes les puede agradar este tipo de sensación.

 

El mesero estuvo muy pendiente de nosotras y eso que éramos las únicas en el patio. Además, una amabilísima mujer (no sé si era la hostess o la dueña) se acercó varias veces a preguntar si estábamos bien y cómo nos había parecido todo.

 

 

Reconozco que nunca habría pensado en ir a este restaurante por mi cuenta, pero quiero retractarme. Creo que Suna plantea una nueva manera de comer, mucho más consciente y tranquila.

 

Calificaciones de los otros comensales

A: 4,8

L: 4,7

 

Tips viejecitos

  • Si tienen amigos hippies, vegetarianos, activistas o comprometidos con el medio ambiente, y quieren llevarlos a un sitio rico, lindo y apacible, aquí está.

  • Si está muy lleno adentro no duden en ir afuera, es igual de confortable.

  • El mercado se ve buenísimo y creo que vale la pena apoyar cadenas de comercio alternativas.

 

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