La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Listos para zarpar

Canoa Taberna Japonesa

Chapinero

Cra. 4A # 66 - 78

Comida japonesa, bar
 

La sazón: 4,9

La atención: 3,9

La ambientación: 4,2

La relación costo/beneficio: 4
 

Precio promedio por persona: 30 - 50 mil

 

Nietos, ¡mi primera reseña de un restaurante asiático! Lamento la demora, pero les estaba buscando un sitio esperanzador. Canoa es un lugar pequeño, de techo bajo, mesas pegaditas y una larga barra de cocteles,: no por esto es incómodo, más bien, se siente un ambiente familiar y divertido. La música, casi toda ochentera, tiene el volumen perfecto para disfrutarla sin interferir las conversaciones. Este sitio propone una dinámica de los izakaya japoneses, es decir, pedir platos para compartir.

 


Para comenzar, optamos por unos Edamame salteados al wok (10.900) con picante, aceite de ajonjolí y maní triturado. Fueron una sorpresa, ya que nunca habia probado unas soyas con tanto sabor: realmente umami. Además, compartimos un Rollo primavera crunch de vegetales y langostinos (22.500) que venía en seis trozos. No me imaginé que el langostino estuviera crudo, pero esto logró equilibrar el apanado, los vegetales calientes y el toque de salsa agridulce. Por si fuera poco, pedimos un Satay de pollo (12.900) que estaba bastante insulso, sin embargo la salsa de maní picante era muy grata y acompañaba bien.


Amenizamos la velada con unos coctelitos. El Maidai (22.900) de G —ginebra, chartreuse, néctar de agave, albahaca, cohac y limón— era aromático, herbal y seco; mi Sakura (24.900) —sake y vodka en infusión roja, almíbar de jalapeño, cidrón, remolacha y tónica— era picantico, burbujeante, dulce y frutal; y el Sakerita (25.900) de C —sake, tequila, néctar de agave, chartreuse, limón y sal marina ahumada—, cítrico y refrescante. No les diré cuál fue el mejor, los sabores eran radicalmente diferentes y dependen mucho de sus gustos personales.

 


De plato principal, R pidió el Kansai (23.900) —salmón, queso crema, aguacate, kanikama (palmito de cangrejo) y masago—, un rollo de sushi simple con un filete de pescado notablemente fresco, agradable, perfecto. El único problema fue que el kanikama opacaba mucho los demás componentes del rollo. 

 

G escogió el Hokkaido (26.900) —langostino crocante, quedo crema, aguacate, ,ajonjoli, kanikama, salmon ahumado y salsa de anguila—: en este, en cambio, el kanikama venía en la proporción adecuada, se sentía lo ahumado del salmón y la salsa, y guardaba perfecta armonía con el aguacate frío y el gustoso langostino crujiente.

 

 

C se decidió por el Mixto de sashimi (27.900) —tres piezas de salmón, pescado blanco, atún y pulpo—: delicados cortes increíblemente frescos (estamos en Bogotá, ¡esto es realmente sorprendente!), de textura consistente y tersa. Sé que en muchos otros lugares el sashimi resulta insípido pero aquí no.

 

Y yo, por fin pude probar algo que queria desde hace algún tiempo: el cangrejo de piel suave. Me pareció excelente que en el plato de Cangrejo loco (32.900) viniera tanto el sushi roll —con cangrejo, lechuga, kanikama, salsa dragón y masago— como una parte del cangrejo solo: las dos eran preparaciones ganadoras, crocantes y deliciosas: un plato divertido, de gran sabor y diferentes texturas. En el sushi había mucho kanikama de nuevo, pero lograba resaltar el sabor del cangrejo.  

 

Mi plato lo acompañé con el magnífico Canoa 66 (25.900) —whisky, almíbar de cerveza, limón, cidrón y cerveza de jengibre— que era fuerte, aromático y se podían percibir todos los ingredientes a la perfección. Recomendadísimo.

 

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Para terminar, elegimos unos postres: uno de ellos fue el Mango tapioca (12.900). A decir verdad la tapioca no me fascina, probablemente porque me sabe al famoso arroz con leche que todas mis amigas han preparado por años. Pero es el postre favorito de C y comentó que ha sido el mejor que ha probado (por encima del de Wok), entonces creámosle. También pedimos el Crumble de frutos rojos (12.900): la galleta era dulce y crujiente, y la pasta de frutos rojos ácida y suave, además venía con un cremoso helado de vainilla que combinaba bien.

 

 

En cuanto a la atención, es un lugar bastante ajetreado así que los meseros no son muy rápidos o especialmente atentos. Tuvimos un percance que a mis invitados no les gustó: trajeron uno de los sakeritas muy bajito, casi a la mitad del vaso: sin embargo, apenas lo hicimos notar, lo cambiaron y se disculparon. Siempre fueron amables con el trato a los comensales y sentí un esfuerzo de su parte. 

 

Canoa no es un restaurante japonés común y corriente: es un lugar muy innovador, incluso con esos platos que ya nos sabemos de memoria.  

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4,7

G: 3,8

R: 4,2

 

Tips viejecitos

  • ​Fui un lunes sin reserva y por poco me quedo sin mesa, ¡imaginénse en fin de semana! Reserven.

  • No se vayan sin disfrutar un coctel de la casa, háganme el favor.

     

     

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