La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Si la vida te da limones, pónselos a los tacos

Cantina y Punto

Chapinero

Calle 66 # 4A - 33 

Comida mexicana
 

La sazón: 4,7

La atención: 4,3

La ambientación: 4,5

La relación costo/beneficio: 3,9
 

Precio promedio por persona: 60 - 80 mil
 

 

Desde que vi Cantina y Punto por primera vez me moría por conocerlo: desde fuera es una típica casa de Chapinero, pero el aguamarina brillante resaltaba desde lejos. La puerta, que apenas dejaba entrever lo que hay adentro, me causaba mucha curiosidad. Jamás me hubiera imaginado que su interior fuera tan amplio y elegante, con techos altos y colores neutros. Algunos detalles, como las lámparas tejidas, insinúan con gracia la cultura mexicana. Las mesas son holgadas y la música, encantadora.

 

 

De cortesía nos brindaron nachos de maíz amarillo y morado recién hechos, acompañados de las típicas salsas roja (ahumada, con carácter) y verde (más ácida), además de una salsa amarilla de chile habanero extremadamente picante. Pedimos, de una vez, el guacamole Cantina y Punto (11.900) que estaba muy cremoso y fresco. Los cuadritos de mango y cacahuetes enchilados aportan textura y la sal de chile le da potencia. Ni se les ocurra prescindir de esta fabulosa entrada.

 

Los meseros no vacilaron en recomendarnos sus populares cocteles. Yo, amante absoluta del tamarindo, pedí el Guacamaya (22.800) en el que se apreciaba el sabor ahumado del mezcal y se equilibraba con la frescura del mango. B eligió la Mezcalita (22.800), un trago refrescante y cítrico, que tiene un toque interesante cuando se le agregan las semillas del chile que lleva encima. 

 

Seguimos con el Aguachile de vieiras (25.000), que es un ceviche marinado en limón y chile. La mezcla de salsas era fantástica, la cebolla le daba crocancia y el cohombro intentaba balancear. Los moluscos tenían una consistencia blanda muy rica. En general, me pareció un plato bueno pero, para serles sincera, me pareció que el nivel de picante era despiadado: comí apenas dos bocados y me tocó esperar unos veinte minutos para sentirme mejor*.

 

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Los tacos de camarón (24.000) de Cantina y Punto se volvieron uno de mis platos favoritos de este año. Los camarones están en su punto y combinan perfecto con el guacamole ligero, la cebolla encurtida, y la asombrosa salsa de chile guajillo. Pero lo más notable —y probablemente lo que termina por dar esa explosión de texturas y sabores— es la pequeña tortilla frita en el centro. También elegimos los tacos de carnitas (21.500): la carne de chancho tenía una cubierta crocante y una carne tierna, aunque algo seca, aligerada por el guacamole y la salsa de tomatillo verde: este plato es una excelente opción para aplacar los intensos sabores de otros platos.

 

 

De fuerte compartimos el Pescado del día a la talla (37.000) que se prepara en un horno especial. Su carne era compacta, estaba tostadito y tenía muchísima sazón; encima, el pico de gallo de piña y el limón realzaban aún más su sabor. Este plato se sirve con tortillas de maíz, así uno puede armar sus propios taquitos (miren, por ejemplo, la obra de arte que hice yo).

 

 

El Café de olla (12.800) es un postre inspirado en la forma típica de preparar esta bebida caliente en México. Me fascinó la tierra de café, porque daba una textura crocante y no era tan dominante como uno pensaría. El mousse de chocolate semiamargo era ligero y cremoso; el helado de vainilla estaba muy agradable también. Lo único que quitaría son los cubitos de naranja y canela: se me hicieron bastante insípidos y no aportan mucho. 

 

 

Cantina y Punto satisface por completo las ansias de buena comida mexicana en Bogotá. Me parece un buen lugar para celebrar y compartir en ocasiones especiales o para descrestar a alguien con cocteles. 

 

Calificaciones de los otros comensales

 

B: 4,7     "Me encantó. El mejor pescado que me he comido."

 

Tips viejecitos

  • *Si se pican (como yo) no duden en pedir el antídoto: un shot de azúcar, pepino y limón. Infalible.

  • Reserven con antelación, pues ha sido muy popular desde que abrió sus puertas el año pasado.

  • Nietos herbívoros: el restaurante cuenta con tres platos veganos que se ven muy buenos: enfrijolada de champiñones salteados, enchilada de huitlacoche y pipián verde, y tacos de pimentón y maíz con salsa molcajateada roja.

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