La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Vinos y viandas

Nota: este restaurante cerró sus puertas en noviembre de 2015.
 

Casa Rampini

Usaquén

Calle 118 # 6A – 62

Italiana y vinos
 

La sazón: 4,8

La atención: 4,9

La ambientación: 4

La relación costo/beneficio: 4,7
 

Precio promedio por persona: depende del plan, oscila entre 20 y 50 mil
 

Bajando por el parque de Usaquén hay una casa antigua, con ventanas amplias en las que se advierten delicadas cerámicas italianas que me recordaron a las de Carmen de Viboral, artesanales y coloridas. Si uno se atreve a entrar, se da cuenta que hay mucho más que eso: dos recintos que albergan pinturas y fotografías de artistas colombianos, un salón de techo alto con mesas y una terraza interna. En Casa Rampini se pueden probar exquisitos vinos italianos junto con apericenas: pequeños platos fríos que abren el apetito sin arruinarlo.

 

No hay meseros: los dueños, Albano y Romano, atienden personalmente a sus clientes, creando un ambiente familiar, calmo y alegre; se puede conversar con total naturalidad. Además, no hay nada mejor que aprender de Italia con italianos.

 

Con C quisimos probar un poco de todo, así que Albano nos sugirió un tour por lo que él cree que más representa al sitio. Empezamos con un vino espumante 4 note (12.000) frío, robusto y de buen burbujeo, y unas Tartinas (2.500 c/u) de un pan artesanal compacto, seco y aromático; cada tajada venía con un aderezo diferente. La primera tenía un paté de alcachofa ácido y cremoso; otra, un paté de aceitunas verdes de sabor intenso, concentrado, y la última un paté de aceitunas negras afrutado y de textura aterciopelada (mi favorito, definitivamente). También probamos las olivas (5.000) que nos encantaron: eran muy carnosas y tenían un sabor dulzón delicioso.

 

El segundo curso constaba de una Copa de Malvasia Bianco (9.000), perfumado, suave al paladar y muy sutil; mejor dicho, entraba como agüita. Esta copa se maridaba con un pan de trigo artesanal esponjoso, de masa dulce y corteza crocante; con unos Pimientos rellenos de atún  (16.000 seis unidades) tan jugosos que se sentía la pulpa en la boca reventar: su sabor era apenas picantito y los lomos de atún curado eran muy finos y sabrosos, y también con unas Alcachofas (16.000 4 unidades) que me sorprendieron: al contrario de las que uno encuentra en el supermercado, estas no se sienten avinagradas ni fibrosas, sino muy frescas e incluso algo dulces. ​

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El tercer paso era una Copa de Montepulciano d’abruzzo (12.000) que era fuerte, seco, con un ligero sabor a canela. Esto, acompañado de Parmesano curado por 18 meses (24.000 100gr) con tajadas de pera que, según nos contaron, es un plato típico de la tradición campesina del centro de Italia: ¡QUÉ DELICIA! Excelente mezcla de sabores que contrasta lo seco, terroso, salado y fuerte del queso con lo jugoso, arenoso y dulce de la pera. Además, se siente que es un parmesano muy selecto: se me salió una lágrima y todo de lo conmovida que estaba. 

 

 

Luego, Albano trajo unas fragantes Fresas ahogadas en ron con azúcar (10.000) de sabor acaramelado y un asaz gusto a licor y un shot de ron Flor de Caña 7 años (10.000) que nos prendió más de la cuenta —los reto a no salir mareaditos de esa casa—. Terminamos con unos agradables Espresso (4.000) y Americano (4.000) que venían con unos tiernos confits —como gelatina recubierta de pastillaje— de frutas y unas waffers.

 

 

Albano me contó que a comienzos de este año se había propuesto dos cosas: abrir su propio negocio y hacerse un arete. Las dos las cumplió. Ojalá sigan apuntando alto y logrando todos sus sueños. Casa Rampini es un lugar excelente para tardear, ir con amigos y deleitarse.

 

Calificaciones de los otros comensales

 

C: 4,7

 

Tips viejecitos

  • Si tienen un día planeadísimo para ir, no duden en reservar. De vez en cuando hay eventos y se llena. 

  • Los precios de las cerámicas (hechas a mano) no son muy altos y me parece que son un gran regalo para sus abuelas, como yo, sus mamás y sus tías. 

  • No olviden mirar el arte expuesto, hay muchas cosas que llaman la atención. Por ejemplo, yo me compré una fotografía de una luna llena preciosa.

 

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