La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Mi nuevo amante

​Daniel

Quinta Camacho 

Calle 73 # 9 - 70

Comida internacional
 

La sazón: 4

La atención: 3,5

La ambientación: 4,3

La relación costo/beneficio: 4,2
 

Precio promedio por persona:  30 - 50 mil
 

Daniel Dine & Wine es una de esas hermosas casonas, gigantes y viejas, que hacen parte del patrimonio cultural de Bogotá. Contrario a su fachada, el interior no es para nada anticuado: lo remodelaron y dividieron en 9 ambientes distintos que les describiría uno por uno si no estuvieran tan bien explicados en la página de Daniel
 

Fuimos a Daniel porque nos habían regalado el bono Sabores del Mundo de Starbox y elegimos el restaurante que ofrecía más trago (una copa de vino por cada curso). Si les interesa saber cómo sirve el bono, es muy fácil: el que lo recibe elige un restaurante de la lista y reserva. Por lo general, hay un menú específico acordado previamente entre el chef y Starbox. El precio de este bono es de 105,000 pesos.​​

 

Cabe anotar que casi todos los platos que pedimos se encuentran en la carta normal, entonces les daré los precios habituales del restaurante.

 

Al llegar decidí sentarme en el I ♥ NY Room, decorado con un lindo papel tapiz de edificios y una paleta de colores muy precisa (blanco, plateado y negro –y el bar, iluminado con rojo–): elegante y moderno. De cortesía el mesero trajo unos palitos de pretzel con mostaza dijon que me hicieron compañía mientras esperaba a que llegara C. 

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Luego, de bienvenida nos brindaron espumante Valdivieso Grand Brut, Chile (13.000 la copa), fue una forma muy divertida de empezar la velada. Entre las opciones de entrada, C escogió la Sopa de ahuyama (12.000) con pedacitos de salvia tostada y semillas de calabaza: era una crema ligera y de sabores sutiles. Y yo elegí la Causa de pez blanco: trozos frescos de pescado con puré de papa criolla, ají amarillo, aguacate triturado y maíz tostado, ¡una delicia!

 

 

Con este comienzo triunfal, ya estábamos muy emocionadas por lo que venía. El plato fuerte de C fue el Sándwich de berenjena (15.000). Antes que nada, me gustó mucho que hubiera una opción vegetariana en el menú y, además de eso, era un plato excelente: la berenjena tenían una textura consistente y el amargo perfecto, el queso era suave y delicado, y el pesto y los pimentones le daban ese toque final de sabor. Las papas fritas que lo acompañaban eran gruesas y crocantes.

 

El mío fue el Linguini Maiale (24.000) con tocineta, cerdo y salsa cremosa al vino blanco y romero. Aunque el cerdo me pareció un poco seco, la pasta estaba perfectamente cocinada, suave y firme, y la salsa no era para nada pesada (contrario a lo que había imaginado). Eso sí, si no les gustan los platos herbales no se los recomiendo, ya que el sabor que más se resalta es el romero.

 

 

Aunque estábamos contentísimas con la comida, el servicio fue decayendo con el tiempo. Tuvimos que recordarles a los meseros que trajeran los vinos que acompañaban el plato fuerte —C pidió el Torrontés y yo, el Mil Rosas de Norton de Mendoza, Argentina (13 – 16.000)—, que nos dieran la carta de bebidas que habíamos pedido hace quince minutos y, a la hora del postre, nos llegó el mismo a ambas cuando habíamos pedido dos diferentes. Les faltó estar más alerta.

 

El postre que comimos fue el Cremoso de chocolate (12.000): espumosa crema de chocolate y crema chantilly dentro una taza de galleta delgada y crujiente. Era un plato pequeño, delicado y no era excesivamente dulce. Me encantó.

 

A este último plato le correspondía el Chardonnay late harvest de Norton de Mendoza, Argentina (10.000), que estaba frío y dulce: un final magnífico.

 

 

Este restaurante cumple con lo que promete: excelente comida y vino. Daniel seguirá siendo mi amante porque aunque tenga encanto, belleza y sea placentero, para casarme necesitaría más atención y cuidado.

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4,5

  

Tips viejecitos

  • Mi ambiente favorito es la Churchill’s Library, es hogareña y el sofá lo invita a uno a quedarse sentado para siempre.

  • El menú es bastante diverso, hay para todos los gustos (¡incluso hay platos vegetarianos!)

  • La carta de vinos de Daniel es infinita y no es muy costosa, pidan consejo si no entienden algo. También ofrecen numerosos cocteles y licores.

  • Tienen varias opciones de té y café: ¡tienen una máquina de espresso italiana!

  • Hay Happy Hour de Lunes a jueves entre 3 - 7pm, en donde hay vinos por copa, cervezas y jarras de sangría a buen precio, cocteles y tragos 2x1 y tapas. 

 

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