La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

¿Qué precio tiene El Cielo? ¡Qué alguien me lo diga!

El Cielo
Zona G

Calle 70 # 4 - 47

Cocina de autor
 

La sazón: 3,9

La atención: 4,4

La ambientación: 4,2

La relación costo/beneficio: 2,5

Precio aproximado por persona: 130 - 160 mil. 

 

El grafiti de la entrada escrito por el chef-dueño, Juan Manuel Barrientos, anuncia: "nosotros no cocinamos para gourmets, cocinamos para golosos". Una gran frase que lamentablemente se contradice, siendo El Cielo uno de los restaurantes más caros de la ciudad. 
 

El Cielo ofrece tres tipos de menú degustación: un almuerzo (menú como de 5 platos), La Visita (menú de 12 platos, 110.000) y La Experiencia (de 15 platos, 138.000). Pedimos el último. La atención es excelente, obviamente: todos los meseros tienen que estar pendientes de qué plato viene después y se quedan en la mesa explicándolos uno a uno. 

Hay una sommelier, pero ese día fue bastante innecesaria porque había muy pocos vinos: de Chardonnay, sólo dos. La chica nos los mostró y dijo que "su precio estaba por encima de 120mil pesos" lo cual, después supimos, significaba unos 190mil. Preferiría que me dieran precios exactos, y no dejarme con una duda que hasta Marc Anthony tiene.


Voy a explicar los platos uno a uno, si se aburren, vayan a los tips.

El primer plato era una pastillita (único plato “molecular”) que se volvía
toalla de manos al meterla al agua. El segundo, un  spa de manos, que era de esas masitas que mis nietos hacen en el colegio, con maicena y agua, y que cambian de estado líquido a sólido.

Las descripciones de los platos me parecieron cursis. Por ejemplo, la de 
El Silencio (unos crackers de yuca que venían en una caja de música) era: "para romper el hielo entre comensales, apenas suene el primer crujido de la galleta, se apagará la música". Además de sonar a poema de ocasión, "apagar la música" no se refiere a que la caja tenga un sensor para detener la sonata de Beethoven, sino a un mesero que corre a recogerla apenas agarramos el bocado. Sin embargo, este fue uno de mis platos favoritos: los crackers eran delgaditos y crujientes y tenían un queso crema delicioso en el centro. Luego venía un árbol con un pan de papa buenísimo pero muy seco (¡y nuestras bebidas no habían llegado!).

 

 

Después, una sopita de maíz, creo que con scallops y tomates baby, que era blanca y sabía idéntico a la mejor clam chowder que me tomé en mi vida (en Boston por allá en el año…). El sexto plato era un "sushi" de langostino con lechona, envuelto en alga. Estaba muy fresco y me sorprendió que todo combinaba muy bien, incluida la salsa. Luego, para cortar el sabor, un granizado de mandarina, jengibre y vodka. Era todo un show: lo servían de un bowl con hielo seco en unas coquitas preciosas.

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Ya acabadas las entradas empezaron los platos fuertes. El primero de estos  fue un pollo al vacío con salsa de remolacha. No estoy segura si la técnica es tan buena para este tipo de carne: quedó bien baboso. El emplatado, fatal, parecía un corazón recién arrancado. 

 

 

El siguiente, cerdo con salsa  de fresa. Se supone que representa el lugar, entonces tiene esta parte verde que se asemeja a una de las paredes que está llena de plantas. No me pareció gran cosa pero ¡las florecitas podían comerse! Posteriormente, un tartar de carne con unos crujientes de maíz, ¡buenísimo! A B no le gustó porque odia la carne cruda, sin duda hay que ser muy open minded para probarlo todo. 

Después vinieron los postres; para mi gusto, tres postres es un exceso, así sean platos pequeños. El primero eran
bolitas de chocolate cubiertas de coco, y una decoración de polvo dorado; a esta viejita caprichosa nunca le ha gustado el sabor del coco, pero el detalle y cuidado de este plato le ganó a su paladar, y el chocolate, ¡el chocolate! suave y delicioso fruto de los dioses. El otro postre consistía de unos gajos de helado (de vainilla o coco, la memoria me falla) cubiertos de chocolate, con salsa de maracuyá y flores ácidas: gran mezcla. El tercer postre muy flojo, a decir verdad, helado, crema inglesa y dulce de leche. No sé si se puede considerar postre un plato de solo cremas. Y estaba muy dulce para mi gusto.

 

 

El último plato es una rosa que adentro tiene una crema de manos. 

Personalmente, tengo problemas con la gastronomía de vanguardia que requiere de descripción y explicación de cómo comer. Como los meseros van y vienen, cambiando cubiertos, platos, etc., no es fácil entablar una conversación con las personas de la mesa: este lugar es más para compartir la dinámica de la comida que charlar con amigos o familia. Tampoco me gusta que las cositas para las manos cuenten como tres platos del menú.

Pero por la experiencia total vale la pena ir al menos una vez en la vida, así que ahorren, mijitos.

 

 

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4,5

B: 4,4

 

 

Tips viejecitos

  • Si está o es muy hambriento, no va a quedar lleno.

  • El mesero me contó que cambian de platos cada 3 meses, por si se lo preguntaban.

  • Reserven y acuérdense de decir cualquier alergia que tengan.

  • Prepárense para comer cosas nuevas, después de todo es cocina creativa.

  • Vayan un día que tengan tiempo, van a estar más de dos horas allá.

  • Tengan en cuenta que no están incluidas las bebidas, es decir, lleven platica.

  • Vayan al segundo piso: se ve toda la cocina y el baño es súper artístico y enorme.

¡CONTÉ LOS PLATOS Y SE ME OLVIDÓ UNO! Creo que jamás lo voy a recordar.

 

 

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