La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Para los indecisos

Nota: este restaurante cambió de sede: Carrera 4A # 57 - 28.

 

Fusionario

Chapinero

Cra. 6 # 55 - 59

Comida fusión
 

La sazón: 4

La atención: 3,5

La ambientación: 4,2

La relación costo/beneficio: 3,2
 

Precio promedio por persona:  40 - 50 mil

Esta parte de Chapinero es agradable para caminar y hace de Fusionario un lugar accesible. Creí que era un local pequeño hasta que fui al baño, que quedaba en el fondo, y me dí cuenta que en realidad es muy amplio y los espacios están bien distribuidos. La decoración de este restaurante es bastante juvenil y kitsch: las mesas son como de cafetería, hay libros, teteras, una pared de pasto artificial, estrellas de origami y objetos raros rondando por ahí (como una lámpara hecha con una cámara antigua o un móvil de ralladores).
 

Mientras mirábamos el lugar, el mesero nos recomendó el jugo de lulo y el té frío fusionario (4.900 cada uno) y los preparó justo en ese momento. Eran muy refrescantes, perfectos para el día tremendamente soleado –aunque, la próxima vez, los pediría sin azúcar–.   

 

 

 

La carta se divide en cuatro: Tapas y montaditos (bocaditos, casi todos encima de pan), Entradas (ensaldas, sopas, mariscos), Platos fuertes (carne, pollo y pescado) y Yakimeshi & yakisoba (plato japonés a bazo de arroz o fideos). Me gusta mucho que el menú mezcle comidas tan dispares. Mientras la mirábamos indecisas, el mesero se sentó al frente para recomendarnos platos: me complace que el ambiente de Fusionario apremie la distensión y esto lleve a que sus trabajadores no deban fingir una postura.

 

De entrada pedimos un Hombre Caimán (23.000): un ceviche de corvina, pulpo y calamar. Estaba excelente: el pescado era muy fresco, las frutas y la cebolla le daban efervescencia, tenía maní y también unos crocantes de plátano deliciosos. Todo estaba en exacta proporción.

 

 

De fuerte, pedimos dos platos que no están en la carta. El primero, fue el Arroz caldoso de mar (32.000). La textura del arroz era magnífica, suave y espesa, pero a decir verdad, el tamaño me pareció pequeño y los frutos del mar eran escasos. Realmente tenía mucha sazón pero la preparación estaba un poco salada, así que, al final, ya estábamos hastiadas.

 

 

En este momento, nuestros jugos se habían acabado y el mesero no estaba, tuvimos que llamarlo un buen rato y esperar. Cuando apareció, le trajo a C una copa de chardonnay de la casa (9.500) que era muy frutal y agradable. Yo pregunté primero por la Apolo Wietbier (tenían un cartel) y se les había agotado, luego por una Delirium tremens (tenían otro cartel) y también se les había agotado, así que me tocó conformarme con una Club Colombia (4.900).

 

El otro plato fuerte que escogimos fue un Lomo de res en reducción de Jack Daniels (29.900); estaba increíble. Lo pedimos a término medio y la cocción fue impecable. El lomo era muy jugoso, la salsa le daba mucho sabor y cuerpo, y los crocantes de encima (creo que eran de yuca) eran crujientes y de gran sabor. De acompañamiento pedimos un puré de papa que no me convenció, el queso gratinado era bastante insípido y la papa muy seca.

 

 

Para pedir la cuenta también tuvimos que esperar un rato a que apareciera el mesero. Si consideramos que sólo había tres mesas ocupadas ese día, tal vez pudo haber estado más atento.

 

Creo que el restaurante es bueno y tiene mucho potencial si se dedican a cuidar los detalles. Me parece que los precios están un poco altos para lo que el comensal recibe como experiencia total (comida, ambiente, atención). 

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4

 

Tips viejecitos

  • ​La parte de atrás es más bien para grupos grandes. Me gusta el espacio de la pared de pasto y la terraza de afuera porque son mucho más iluminados.

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