La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Bañarse dos veces en el mismo río

Toshiro Robatayaki 

Zona Rosa  

Calle 90 # 11 - 13 

Cocina Nikkei
 

La sazón: 4,7

La atención: 4,7

La ambientación: 4,3

La relación costo/beneficio: 3,9
 

Precio promedio por persona: 50 - 70 mil
 

Quería escribir esta reseña desde el año pasado pero, cuando fui, cometí el error de no probar nada del robatayaki: sería el colmo no hablarles de algo que promocionan hasta en su nombre.


Lo bueno es que me vi obligada a volver.

 
Toshiro se encuentra en el Hotel EK, hogar de unos seis restaurantes más (entre ellos, Black Bear). Su entrada da a un elegante y pequeño lounge, ideal para disfrutar unos traguitos. Hay que subir las escaleras para llegar el restaurante: un salón amplio, decorado con sugerentes fotos de geishas. Me sorprendió gratamente que, las dos veces que fui, todos los trabajadores pararon lo que estaban haciendo para darnos la bienvenida: lindo detalle.

 

En la primera ocasión, pedimos de entrada unos Edamame (9.000) simples, bien cocinados y también unas Nazu gyozas (18.000), berenjenas crocantes y ahumadas, rellenas de trocitos suaves de cerdo, camarón y verduras, acompañados de una espesa salsa agridulce.

 

 

También compartimos con C el Gohan (39.000), un arroz japonés con mariscos que les juro que alcanza para dos; lamentablemente no le tomé foto al plato completo, pero esta fue mi porción y pude repetir. El arroz era melcochudo sin perder el grano, las diferentes texturas de los frutos del mar eran asombrosas y su sabor delicado no abrumaba el paladar.

 

 

Además, degustamos el Hotate Maki (5 bocados 22.000/10 bocados 36.000) que tenía un ácido tartar de salmón por encima y scallops frescos y crocantes por dentro. Luego de terminar el bocado, se sentía el dejo del picante. El Shiro Maki con mayonesa acevichada (5 bocados 17.000/10 bocados 29.000) estaba cubierto de un pescado blanco aterciopelado y un aderezo que balanceaba, con maestría, acidez y cremosidad; en su interior llevaba crujientes langostinos y trozos de aguacate frío que aligeraban la preparación.

 

Recuerdo que ese día, con C, nos llevamos un recuerdo muy positivo del restaurante.

Lee también Canoa: Listos para zarpar

 

* * *

 

Me alegra haber tenido un hambre voraz en nuestra segunda visita porque les puedo hablar de muchas maravillas del lugar. Tristemente, también les contaré mi decepción con los cocteles de la casa.

 

J comenzó con un Sake Mojito leche de coco (24.000) que podría confundirse fácilmente con una desabrida limonada de coco. Después le dio una oportunidad al Pisco Sour (23.000), un coctel diminuto y poco especial.

 

 

Yo me decidí por un Sour Sake Nikkei (28.000) de poca gracia y elevado precio. No me pregunten cómo pero la bebida era fuerte y astringente, y al mismo tiempo excesivamente aguada. Sufrí tanto con él que tuve que pasarlo con sorbos de mi Gin tonic (shot de Hendricks 33.000 y tónica mediterránea 10.000) que sí estaba delicioso, aunque su precio es exagerado. 

 

C fue más astuta y eligió media botella de Chardonnay (48.000) que vierten en una jarra preciosa, que tiene una cuevita para el hielo que mantiene la temperatura del vino sin diluirlo.

 

De entrada queríamos algo del robatayaki. Ahora sí les explico: el robatayaki es una parrilla japonesa en la que los alimentos son asados al carbón; su cocción lenta permite que los jugos se conserven y logra un ahumado leve que no opaca el sabor original del producto.

 

Optamos entonces por la variedad de Kushis (29.000), seis pinchitos asados. El Gyuiniku de strip loin de res tenía un sabor agridulce insuperable, pero su carne estaba algo terrosa y seca. En cambio, el Toriniku de pollo estaba jugosísimo y el sabor tiznado del carbón le sentaba de maravilla. Por último, el Butaniku de panceta ganó por unananimidad: era carnoso y su perfecta proporción de grasa le aportaba ese toquecito dulzón tan característico del cerdo. 

 

 

De plato fuerte, C escogió los Langostinos y bananos tempura (32.000). Sin exagerar, los tres nos derretimos al probar este plato: por un lado, el tempura estaba muy bien logrado, era una capa delgadísima y absolutamente crujiente; por otro lado, los langostinos estaban cocinados divinamente y su sazón estallaba en la boca. El banano que los acompañaba también tenía esa increíble cubierta y su relleno era tibio y pulposo.  

 

Con J preferimos irnos por el sushi. El Kani Maki (5 bocados 18.000/10 bocados 30.000) tenía carne de cangrejo envuelta en pescado blanco y una salsa acevichada de ají amarillo refrescante y medio frutal, en la que apenas se asomaba el picante. El Ika Furai Maki (5 bocados 13.000/10 bocados 22.000) fue para mí el plato más memorable de todos; llevaba una tártara japonesa tenue y ácida, calamares apanados de excelente contextura y una calduda salsa de gyozas, como para morirse. 

 

 

Nuestro apetito era tan insaciable que tuvimos que pedir luego un domburi. El Katsuo Don (37.000/ con Misoshiru 45.000) tenía arroz de sushi, cebolla china, cerdo panko y salsa katsudon: una preparación absolutamente umami. Por si fuera poco, la sopa de miso era muy sustanciosa y tenía unas ricas setas: es uno de esos caldos que producen bienestar absoluto.

 

 

En ambas oportunidades terminamos con el Helado Frito (8.000) pero los dos fueron completamente diferentes. La primera vez, la masa estaba dorada por fuera y tenía un bizcocho grueso y esponjoso, además, las florecitas de gyoza tenían una salsa ácida que contraarrestaba lo azucarado del chocolate y el helado. La segunda vez, el postre tenía un tempura fino y las flores eran empalagosas. El helado me parece que sí era el mismo: una crema espesa de vainilla.

 

 

No quiero irme sin aplaudir el arroz de sushi que hacen en Toshiro. Me impresiona cómo las salsas lo humedecen sin destruirlo y, aunque es compacto, nunca deja de sentirse como arroz. Creo que es admirable cuando un restaurante tiene verdadero respeto por sus productos. Esta vez, mi veredicto será tajante: vayan ya. 

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4,5   "Fueron muy amables. Todos los platos en su punto y el tempura, simplemente maravilloso."

 

J: 4,9    "Le bajé solo porque las bebidas no estaban increíbles. El resto me dio ganas de morir."

 

Tips viejecitos

  • Pidan cocteles clásicos que no requieran mucha preparación.

  • Pidan de a poquitos porque las porciones son generosas.

  • ¡Ah! Y utilicen la piedra que tienen en su puesto para poner los palitos sucios y no untar nada.

 

 

 

Please reload