La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Encanto español

Nota: este restaurante cerró sus puertas en abril de 2018.

 

V.O. Gastronómico

Zona G

Calle 70A # 5 - 67

Comida española


La sazón: 4,7

La atención: 4,8

La ambientación: 4,3

La relación costo/beneficio: 3,7


Precio promedio por persona:  60 - 120 mil


La entrada a Versión Original by Paco Roncero es imponente: un camino de arbustos y árboles guía hacia la puerta. Allí, una amable hostess recibe a los clientes. Hay dos pisos: el primero es el Tapas Bar, en el que la idea es compartir platos pequeños y tomar (tendré que hacerle una reseña aparte). Pero, como era el cumpleaños de C, quería impresionarla con el segundo piso: el Gastronómico. Aquí, el servicio sí es “de manteles” y tiene platos fuertes (¡también hay un ascensor!).


Es un lugar agradable que guarda la elegancia de los restaurantes de antaño: simple, equilibrado y refinado. La música, casi siempre española, estaba a un volumen perfecto y la iluminación me pareció óptima. Había mucho espacio entre mesa y mesa, y todas las sillas se veían comodísimas: excelente lugar para pasar momentos entrañables.
 

El mesero era un niño simpático y me hizo pensar que los entrenan bastante para su trabajo. Tienen que estar atentos a todo momento para explicar con detalle cada cosita que traen, incluso los panes de cortesía –que, por cierto, estaban fabulosos–. Él nos mencionó que el maestro coctelero de V.O. (Joshua Guerrero Hoyos) es uno de los tres mejores en Bogotá y que podía recomendarnos alguito de beber.

 

En efecto, llegó una chica a sugerirnos cocteles, de acuerdo con nuestros gustos y deseos, y nos trajeron estas dos bellezas, ambas con ginebra. Una, con tónica, frutos rojos, en frappé; la otra, con licor de violetas, pino y Dios sabe qué más (cada coctel cuesta entre 30.000 – 40.000 pesos pero lo vale, mis queridos, qué delicia).

 

El mesero nos entregó la carta y se quedó un buen tiempo haciendo recomendaciones de cada página del menú, describiendo algunos platos y respondiendo preguntas que teníamos. Ya les dije que C cumplía así que esta viejita, cegada por la generosidad, pidió tres entradas para comenzar la velada. Empezando por unas Aceitunas esféricas (8.000), un platito molecular: transforman las aceitunas y el pimentón a estado líquido para luego contenerlas en esferas y que el jugo explote en la boca. Sinceramente prefiero las aceitunas normales, sentí que estas eran más amargas y ácidas y la experiencia con el líquido no es tan placentera. Pero, ¿qué tal esas cucharitas?

 

 

Enseguida probamos el Canelón de aguacate relleno de ceviche de camarón con leche de almendras fritas (9.000) que es un minúsculo y lindo rollito preparado para comerse en tres bocados. Este sí me pareció exquisito, tenía un sabor muy fresco, acidito y abría el apetito.

 

Después vino la Milhoja de anchoas del cantábrico y verduras escalibadas (32.000) que estaba buena, aunque no excelente (y sí bastante costosa). Noté que las anchoas estaban increíbles, carnudas y no muy saladas, porque las probé solas: decidí que las hubiera preferido así, sin toda la parafernalia. Las verduras no me agradaron tanto, eran muy avinagradas para mi gusto y la espuma de encima, que creo que era de anchoa sabía extrañísimo: uno nunca se imagina una espuma salada.

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De fuerte, C escogió la Pesca del pacífico –tilapia, en este caso– con escamas crujientes y arroz meloso de guisantes (36.000). Nos impresionó, el pescado era suave y agradable, con un sabor muy sutil; el chicharrón de piel de pescado es crocante y no tiene mucho sabor; y el espeso arroz tenía un sabor contundente, seco y floral: fue un gran acompañamiento. Todas las partes se unían en perfecta armonía.

 

Pero, en definitiva, mi Jarrete de ternera con crema ligera de patatas al aceite de oliva y verduritas de temporada (46.000) fue el mejor (pero no le demos importancia a los "acompañamientos", que eran microscópicos). Esta carne era gigantesca y estuvo insuperable. Era completamente jugosa, suave y tierna –no había necesidad de cuchillo– y tenía una salsa agridulce que había caramelizado y tostado la parte de afuera. 

 

Por supuesto, no nos quisimos ir sin probar el postre y el afable mesero nos sugirió el Sorbete de mandarina (18.000). Este postre tenía un fino helado de mandarina, aceite de oliva, balsámico, esferitas gelatinosas de uva Pedro Ximénez, un “vidrio” de caramelo y [lo que creo que eran] pedacitos de cáscara de limón confitada. Sinceramente, hasta el momento no sé si lo volvería a pedir o no. Son sabores muy extraños y peculiares (probablemente hecho para un tipo de paladar más europeo que colombiano), tenía ingredientes muy amargos y perfumados. Sin embargo al final, cuando me acostumbré, sentí que fue un gran postre. 

 

 

La comida de V.O. es definitivamente algo a lo que no estamos habituados y, aunque me parece un poco costoso para las porciones que brindan, reconozco que es un gran lugar y ofrece una experiencia de lujo. 

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4,8

    

Tips viejecitos

  • ​La razón de que el rango de precio aproximado sea tan extenso es que muchas personas que son fans de Paco quieren venir acá, pero no lo hacen porque creen que es excesivamente caro. Quería decirles que uno podría comerse un snack y un pescado más una bebida no alcohólica por 60 mil aprox, para que no se acobarden. Sobre todo si son seguidores de este famoso chef.

  • Me parece que en esta carta lo que más vale la pena son los platos fuertes... muchas entradas pueden decepcionar.

  • Pronto van a sacar una carta de cocteles, con los que más les han gustado a los comensales ¡guau! 

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