La valoración

Califico mi experiencia personal  de 1 a 5 en cuanto a comida, servicio, a mbiente  y relación costo/beneficio 

Quien ríe en viernes, llora en domingo

Abasto

Usaquén y Quinta Camacho 

Carrera 6 # 119 B - 52 / Calle 69 A # 9 - 09

Comida colombiana, brunch
 

La sazón: 3,9

La atención: 3,2

La ambientación: 3,6

La relación costo/beneficio: 3
 

Precio promedio por persona: 15 - 25 mil

 


Este restaurante debe llevar un poco menos de diez años de fundado y sé que fue uno de los primeros que trajo la moda consciente-local-orgánica a las mesas bogotanas. La sede de Usaquén —la otra no la conozco— se asemeja a los mercados de pueblo, coloridos y abarrotados de viandas.


En el primer piso se encuentra la cocina abierta, una apetitosa barra con los panes del día, algunas mesas de madera maciza y una cómoda salita. Para llegar al segundo nivel hay que subir unas escaleras estrechas, flojas y ruidosas (no sé a ustedes, pero a mí eso me da pánico): cuando uno llega, se ve el salón interno y un balcón con unas cuantas mesas más. El espacio es tan reducido arriba que a los meseros se les dificulta desplazarse y, además, pueden escucharse las conversaciones de las otras mesas.

 

(Les aviso de una vez que en esta entrada sólo hablaré del desayuno y dejaré el almuerzo de Abasto para otra ocasión).

 

 

La primera vez que fui era domingo y estaba atestado. Queríamos empezar por el Pan de la casa (7.900) y unas mimosas (10.200) que se demoraron alrededor de veinte minutos en llegar: sin embargo, el pan estaba muy fresco, blandito, y la mimosa bien balanceada.

 

También pedimos una Arepa de mote (7.800) que se supone que viene con hogao y queso pero la trajeron sin nada, así que tuvimos que devolverla y esperar un montón. Cuando volvió, no nos gustó: la masa estaba quemada en algunas partes y seca en exceso; lo que la salvó fue el queso campesino y el magnífico hogao que estaba como para echárselo a todo.

 

 

De desayuno, C eligió un espectacular Huevo frito con tocineta (9.200): no era muy grasoso, tenía una abundante y crocante porción de panceta, y el huevito estaba tostado a la perfección —creo que la foto lo dice todo—. T, que no come mucho, se decidió por el Caldo de papa (3.800): incluso para alguien como ella, el plato era diminuto. El consomé estaba insípido, le faltaba sal y las papas escaseaban... para colmo de males, llegó frío.

 

 

E escogió los Chilaquiles (10.900): tortilla de maíz frita, salsa roja, huevo frito, queso campesino y suero costeño, ¡de ataque! Creo que esta es una gran elección para brunch, pues llena bastante pero no se siente tan pesado como un almuerzo. A mi parecer, este fue el mejor plato: tanto así que la segunda vez que fui, lo pedí.

 

Finalmente, yo opté por el Desayuno Abasto (19.900). Lo malo del plato fue que el huevo estaba un tris baboso y se les fue la mano con la sal de las papas pero se equilibraban al mezclarlos con los otros ingredientes. El chorizo estaba carnudito, la salsa roja tenía un gran sabor parrillado, y los fríjoles eran espesos y de exquisita sazón.

 

 

Cuando acabamos de comer, todos morían por irse. Creo que no fui la única que sufrió: había mucho ruido, el servicio era desastroso y la comida parecía hecha con afán. Honestamente, creo que los domingos son caóticos en Abasto.

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Y por eso le dí una oportunidad entre semana.

 

Como ya les dije, esta segunda vez pedí los Chilaquiles y quedé felizmente saciada. M fue más original y escogió los Huevos al sartén (6.900) que tienen un guisito muy al estilo de los tradicionales huevos shakshouka, con un sabor a tomate concentrado y un dejo ahumado delicioso.

 

Acompañamos esto con una Arepa guajira (5.900) de ensueño: por fuera, su corteza estaba tostada y por dentro, su masa era firme y esponjosa; además, el suero costeño le daba un maravilloso toque de acidez y cremosidad. El americano (3.700), hecho con café de la casa, era muy aromático y agradable.

 

 

El servicio estuvo muchísimo mejor ese día, pero definitivamente no es fabuloso. Francamente, considero que los precios son bastante arbitrarios: hay platos que cuestan mucho para lo que son y otros que tienen el valor justo.  

 

A pesar de todo, me alegra que al menos un lugar en Usaquén tenga desayunos en días hábiles porque las abuelitas jubiladas como yo lo necesitamos. Eso sí: en domingo, ¡ni de fundas!

 

Calificaciones de los otros comensales

C: 4

E: 3,8

T: 3,9

M: 4,5

 

Tips viejecitos

  • Al fondo tienen un mercadito. Venden unas sales interesantes y unas mermeladas espectaculares, vayan a verlo.

 

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